¿Qué es la Tripofobia?

En el día a día existen varios objetos que hacen presentes los síntomas de esta fobia

La tripofobia es la repulsión o miedo desmesurado que sufre una persona ante la visión de un patrón repetitivo de figuras geométricas iguales y muy juntas. Como por ejemplo, hoyos, circulitos, huecos, cuadrados, agujeros, rectángulos, etc. Es una enfermedad mucho más grave de lo que muchas personas creen.

En la vida real y a diario, hay muchos objetos que pueden hacer que presentes los síntomas de esta dolencia. Recuerda, sufrir fobia a los huecos. Como por ejemplo una esponja, un panal de abejas o las burbujas de un refresco.

Causas de la tripofobia
Los patrones visuales repetitivos que provocan en las personas con tripofobia claros y evidentes síntomas, son muy parecidos a los que aparecen al ver algún animal venenoso. Según explica Geoff Cole, experto investigador en ciencias de la visión.

Muchos de los animales más letales del planeta, como por ejemplo la cobra real, algunas arañas, la rana punta de flecha, el pulpo de anillos azules, el caracol cono de mármol o algunos escorpiones, tienen en su piel patrones repetitivos de figuras geométricas.

Por tanto, se puede afirmar que la tripofobia puede ser un mecanismo evolutivo natural de defensa que alerta a nuestro cerebro. Es decir, la persona siente repulsión y se pone nerviosa al observar un patrón similar al de estos peligrosos animales como si fuera una alarma para no acercarse.

Posiblemente hace cientos o miles de años, este “mecanismo de alerta” salvó la vida a muchos de nuestros más antiguos antepasados.

Algunas de las señales o síntomas que la tripofobia puede presentar son los siguientes:
• Ansiedad
• Palpitaciones
• Repulsión
• Asco o repugnancia
• Sensación de opresión en el pecho
• Sensación de falta de aire
• Sudoración
• Temblores

Existen varios tipos de tratamientos para poder superarla.

La exposición gradual, que consiste en exponer al paciente, poco a poco a imágenes con un mínimo de patrón de imágenes repetitivas, hasta conseguir que el afectado sea capaz de controlar sus síntomas.

A través de medicamentos controlados por un psiquiatra.

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