Es más fácil evadir la responsabilidad que asumir el compromiso

Por: Ángel Abel Gutiérrez

Es verdaderamente increíble la manera en que nuestras autoridades toman decisiones sin medir las consecuencias de sus actos.No quiero ser grosero, pero las circunstancias me obligan, como ciudadano, a opinar y reclamar por la inconciencia y la falta de responsabilidad con las que al parecer actúa nuestro gobernador, tal vez de manera inconciente y sin el ánimo real de causar daño, y no solo él, sino el resto de los alcaldes del estado, quienes prefieren rehuir a su compromiso de trabajar en beneficio de la ciudadanía y actuar como lo exige la situación, cargándole a la sociedad, el peso de las consecuencias de sus actos.

Me refiero a la última acción de nuestro Gobernador, quien en lugar de trabajar en la búsqueda de soluciones frente a la pandemia del Coronavirus, prefiere quitarse el problema de encima y dicta una medida que en lo económico afecta a la mayoría de la población.

Cerrar los negocios no esenciales a las cinco de la tarde, para evadir la responsabilidad de buscar soluciones del tamaño del reto que enfrentamos en estos tiempos, es un acto de total injusticia, por no decir de total irresponsabilidad, en contra de quienes tienen la necesidad de trabajar. A diferencia de muchos, hay que decirlo, con el debido respeto a su investidura, él pertenece a una generación de gobernadores, que nunca han arriesgado su dinero en ningún negocio.

Su padre y su abuelo, sin restarle méritos, le construyeron un porvenir sólido y sin vicisitudes, y seguramente no sabe lo que significa arriesgar su dinero, o de la posibilidad de ir a la quiebra y perder el patrimonio de su familia. Tampoco entiende lo que significa llegar a la quincena sin dinero, como le pasa a muchos padres para dar de comer a los hijos, porque nunca, ni siquiera en sueños le habrá pasado por la mente semejante situación.

Pareciera más fácil quitarse el problema de encima y ordenar que se cierren los negocios, que buscar soluciones alternas, como si el cierre de los negocios fuera a eliminar los contagios. Llevamos nueve meses cerrando los negocios para cumplir con la autoridad, so pena de ser extorsionados por inspectores de salud e inspectores municipales por no cumplir con la obligatoriedad, y la realidad demuestra que los contagios no se eliminan cerrando negocios, pero siguen queriendo asustarnos con el «petate del muerto».

Además de la pandemia de salud, ahora hay que cargar con la pandemia de la quiebra de negocios y de paso, con la pandemia del desempleo.Si usted verifica las cifras de contagios y de muertos, los caídos en su gran mayoría son personas que no cuentan con servicio médico (alguien debió haber garantizado estos servicios a la población); las autoridades, desde el principio de esta pandemia, se negaron a realizar pruebas como medida de prevención y gracias a esta falta de acción por parte de las autoridades, ahora los laboratorios privados están haciendo una fortuna.

Por supuesto, si usted analiza el nivel socio económico de los fallecidos por COVID, la gran mayoría de estos se encuentran entre las clases marginales y/o populares que no tienen recursos para adquirir un tratamiento, ni acudir al medico, ni adquirir médicamentos, ni para pagar una prueba en laboratorios privados que tienen un valor que oscila entre los mil y los 3 mil pesos.

Hoy se ordena el cierre de los negocios no esenciales, la pregunta es ¿esenciales para quien?, porque un 85 por ciento o más de la población dependen de los pequeños negocios no esenciales (zapaterías, abarrotes, tintorerías, peluquerias, talleres mecánicos, salones de belleza, ferreterías, papelerías, por mencionar algunos) y no existe ningún estudio o informe público que determine en donde se generan los contagios, si acaso la advertencia por parte del Sector Salud sobre los lugares más propensos posibles como son los hospitales, el transporte público, los tianguis y mercados (todos ellos negocios esenciales durante la pandemia).

Cabe destacar que tampoco existe un documento público que determine en donde se genera un mayor número de contagios, cualquier punto de la ciudad puede ser el origen, unas escaleras, un baño público, un parque, un gimnasio, incluso, una oficina de gobierno, cuyos contagios y fallecimientos ocurridos en estos últimos lugares son ocultados por la propia autoridad para no verse exhibidos por las fallas en los protocolos de salud que deberían tener.

Destacan los casos de varios gobernadores, Secretarios de Estado y funcionarios del gabinete de Andrés Manuel López Obrador, diversos alcaldes (dos de los cuales fallecieron), y súmele usted la gran cantidad de empleados de menor rango cuyos números no son dados a conocer, por las causas que ya le mencioné.

Por supuesto, es importante que las autoridades tomen medidas y actúen en consecuencia, sin embargo, medidas como ésta, de seguir cerrando los negocios, ahora a las cinco de la tarde, son más una evasión de las autoridades que no están actuando conforme a su obligación y le dejan el problema a la ciudadanía.

Finalmente, si usted no actúa con el debido cuidado y no implementa sus propias medidas de seguridad, no va a ganar nada ni va a evitar contagiarse aun y cuando, por decisión gubernamental, los negocios estén cerrados.La realidad supera a la ficción: yo me pregunto ¿Cuántos ciudadanos que dependen de su negocio para sobrevivir, le van a hacer caso a este tipo de medidas? Lo cierto es que es más fácil evadir la responsabilidad que asumir el compromiso y «tomar el toro por los cuernos».

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