COLUMNA | Contaminantes emergentes en el agua: el caso de los microplásticos

Por Enrique Contreras

Los microplásticos se han consolidado como un contaminante emergente de preocupación mundial. Se trata de diminutos fragmentos de plástico (menores a 5 mm) que provienen de la descomposición de residuos plásticos más grandes o de productos con partículas intencionalmente pequeñas (como en cosméticos y detergentes). Debido a su tamaño, a menudo terminan en ríos, lagos y océanos, donde son ingeridos por peces, tortugas, aves y otras especies.

Microplásticos en aguas mexicanas

En México, donde se fabrican y consumen alrededor de 7 millones de toneladas de plástico al año1,2, la presencia de microplásticos en cuerpos de agua dulce y marinos ya está documentada.

  • Científicos del Instituto Politécnico Nacional hallaron gran diversidad de fragmentos plásticos en la arena y el mar de Huatulco (Oaxaca) y La Paz (Baja California Sur); y en el río Atoyac (Puebla) revelan contaminación microplástica de sus aguas y sedimentos3.
  • En la presa Valle de Bravo (Edo. de México) y el lago de Chapala (Jalisco) el Instituto Mexicano de Tecnología del Agua identificó la presencia de microfibras sintéticas (acrílico, nylon, licra) en muestras de agua4.
  • La Academia Mexicana de Ciencia publicó que: en México se han registrado hasta 547 partículas microplásticas por kilogramo de sedimentos; casi 3,000 partículas por metro cúbico de agua de diferentes costas y, por si fuera poco, el 59% de los peces muestreados en esos estudios tenían microplásticos en el estómago1.

La contaminación por microplásticos representa una amenaza sutil pero creciente para la calidad del agua y la vida acuática.

Origen y desafío

En el informe De la contaminación a la solución (2021), el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente define dos categorías principales de microplásticos5,6:

  • Microplásticos primarios: se fabrican para desempeñar una función específica. Se incluyen en cosméticos, limpiadores de manos, detergentes con microesferas de plástico, medicinas, etc.
  • Microplásticos secundarios: surgen de la descomposición de objetos plásticos mayores, tanto durante su uso como tras su pérdida en el medio ambiente. Incluyen fibras textiles, desgaste y fragmentación de objetos más grandes como residuos y basura, desgaste de neumáticos, escamas de pintura, etc.

Buena parte de los microplásticos proviene de actividades cotidianas, viaja por los sistemas de alcantarillado y llega a las plantas de tratamiento de aguas residuales, en las cuales muchas partículas microplásticas pasan desapercibidas por su tamaño. Si bien existen procesos que pueden eliminar la mayoría de microplásticos durante la potabilización o el tratamiento de aguas residuales, las plantas de tratamiento actuales no garantizan su remoción total, pues la normatividad mexicana no regula explícitamente los microplásticos en el agua de consumo humano o en los cuerpos de agua en general (se eliminan como parte de los sólidos contaminantes).

Se debe reducir la generación de residuos plásticos y mejorar su gestión, evitando que lleguen al agua.

Impactos ecológicos y sanitarios

Aunque a simple vista pasan inadvertidos, los microplásticos tienen efectos insidiosos en los ecosistemas. Tras confundirlos con alimento, se han documentado casos de obstrucciones digestivas, desnutrición e incluso disminución en la reproducción de fauna acuática1.

Además del daño físico, preocupa que los plásticos liberan aditivos y pueden concentrar contaminantes tóxicos ya presentes en el agua (metales pesados, pesticidas, etc.), funcionando como transporte de sustancias nocivas7.

En el plano de la salud humana, si bien las investigaciones continúan, ya existen indicios inquietantes. Microplásticos y nanoplásticos han sido encontrados incluso en agua embotellada7 y la OMS reconoce que pueden acumularse en el organismo con potencial de causar inflamación, daño orgánico y disrupción del sistema inmunitario (marcan énfasis en la necesidad de más estudios)8.

Estas evidencias subrayan la urgencia de atender el problema antes de que escale a daños irreversibles.

Soy Enrique Contreras Lira, egresado y profesor de la Facultad de Ingeniería, UNAM.

Como Ingeniero Civil con estudios de posgrado en Ingeniería Sanitaria y Ambiental, mi labor se ha enfocado en la docencia, gestión académica y generación de estrategias de aprendizaje; así como en trabajos independientes para el diseño proyectos de vivienda y localidades, en sitio y con percepción remota, aplicando los conocimientos de Ingeniería en el desarrollo de soluciones reales, combinando la planeación urbana con criterios técnicos de sostenibilidad para la optimización de sus servicios.

Dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

error: Content is protected !!
Salir de la versión móvil